Mon Montoya vive y trabaja en Segovia, y hoy, algunos conejitos, pudimos disfrutar de varias de sus obras, llenas de sentimiento, de muchas historias personales y de otras tantas experiencias laborales.
- "El nido de los mirlos" - Estos esquivos pájaros, cuyo hábitat natural son los bosques y sotos, se instalan también en zonas próximas al ser humano, donde se adaptan con facilidad, volviéndose pizpiretos, multiplicándose en los jardines y la maleza metropolitanos. Son mtáfora de la obra desarrollada por Mon Montoya en los últimos años, de ecos naturales y urbanos.
A raíz de la muerte de dos de sus seres queridos, primero su padre, y posteriormente su hermano, Montoya tercia su estilo habitual, para crear con esa rabia y angustia que le invade.
Se nota, de manera radical, el cambio de unas pinturas a otras, y es que estas dos tragedias le afectaron, aún no se sabe si de manera positiva o negativa, a su creación.
"Llega el calor y el campo se llena de zumbidos y chirridos. Es la hora de los insectos. Y al templar la tarde, con el frescor del crepúsculo, en el paisaje sonoro aparecen dulces estridencias. Del suelo emerge la llamada inacabable de los grillos; en las marañas silban los ruiseñores; a los lejos ululan los búhos. Y en las arboledas, de cara a la noche, callan al fin los mirlos"
Carlos de Hita
A sus conejeras guapos, que Segovia está enfurecida.


No hay comentarios:
Publicar un comentario